Cuando una culebra venenosa se apodera de tu motor

No es tan raro que, si dejamos nuestro auto parqueado a la intemperie durante la noche, por la mañana nos encontremos con intrusos en nuestro motor. Si, ya sabes, como un gato que buscó refugio del frío nocturno. Lo mismo ocurre en otras partes del mundo. Menos en Australia. En Australia no te encuentras gatitos: te encuentras serpientes venenosas.

Eso es lo que le ocurrió a Michael Garbutt y no precisamente en el desierto, sino en Sidney, una de las principales ciudades australianas, tal y como contaron en el Sidney Morning Herald. Tras dar un paseo por los suburbios, Garbutt regresó a su Mazda rojo y en él se encontró con una sorpresa: una nota en su parabrisas que decía lo siguiente:

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